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Capítulo 74 de 78
黄帝内经·素问
Interpretación vernácula del "Sù Wèn · Shū Wǔ Guò Lùn Piān Dì Qīshíqī"
Traducción general
Huangdi suspira sobre la profundidad del arte médico: es como mirar hacia un abismo, que aún puede medirse; y como contemplar nubes flotantes a lo lejos, cuyo límite no se vislumbra. La medicina de los sabios debería ser la norma para todos los pueblos; toda deliberación y decisión debe tener fundamento, siguiendo los clásicos y guardando las reglas, asumiendo las tareas médicas y asistiendo a todos los seres. Por ello, en la práctica médica existen "cinco faltas y cuatro virtudes", ¿lo sabes? Leigong se levanta de su estera, hace una doble reverencia y dice: Soy joven e ignorante, nunca he oído hablar de las cinco faltas ni de las cuatro virtudes; solo puedo comparar formas y nombres, citar los clásicos en vano, sin poder responder en mi interior.
Huangdi entonces explica una por una las cinco clases de errores en el diagnóstico y tratamiento.
Primera falta: Ignorar los cambios de la circunstancia social.
Antes de examinar la enfermedad, se debe preguntar si el paciente ha "sido noble y luego ha perdido su posición". Aunque tal persona no haya sentido factores patógenos externos, la enfermedad surgirá desde el interior, y se denomina Tuōyíng (agotamiento del yíng debido a la pérdida de estatus y la depresión emocional). Quien fue rico y luego cayó en la pobreza se llama Shījīng (pérdida de esencia por aflicción por la pérdida de riqueza, desgaste del qi de los cinco órganos). Cuando el qi de los cinco órganos se estanca y no fluye, los patógenos aprovechan la deficiencia para combinarse. Si el médico examina y la enfermedad no está en los órganos ni muestra cambios evidentes en el exterior, es fácil dudar y no conocer el nombre de la enfermedad. El paciente, sin embargo, va perdiendo carne día a día, su qi se debilita y su esencia escasea; cuando la enfermedad está avanzada, hay insuficiencia de qi, escalofríos y sobresaltos frecuentes. La razón por la que la enfermedad se vuelve grave es que externamente se lesiona el wèi qì (qi que recorre la superficie y defiende el cuerpo) e internamente se consume la yíng xuè (sangre que recorre los vasos y nutre). El error del buen médico radica precisamente en no comprender esta condición: esta es la primera falta.
Segunda falta: No preguntar por la alimentación, la vivienda y los cambios bruscos de emociones.
Al diagnosticar, es obligatorio preguntar por la dieta, el descanso, y si ha habido grandes alegrías o penas repentinas, alegrías primero y penas después, etc. Todo ello daña el qi esencial; cuando la esencia se agota, el cuerpo se destruye. La ira violenta daña el yin, la alegría violenta daña el yang, el qi rebelde asciende, los vasos se llenan y obstruyen, la forma y el qi pierden la armonía. El médico torpe no entiende el bǔ xiè (principio terapéutico de reforzar lo deficiente y reducir lo excesivo), no conoce la enfermedad, y así el qi esencial se va perdiendo día a día, el qi patógeno aprovecha la debilidad para entrar: esta es la segunda falta.
Tercera falta: No dominar la comparación y la distinción entre lo anómalo y lo constante en el diagnóstico del pulso.
Quien es hábil en tomar el pulso debe necesariamente utilizar los métodos de bǐ lèi (comparar y clasificar) y qí héng (anómalo y constante), y manejar la condición con serenidad. Si el médico no entiende estos principios, su técnica de diagnóstico no es digna de aprecio: esta es la tercera falta.
Cuarta falta: No preguntar sobre el estatus social ni sobre la pobreza o riqueza, y tener una actitud médica incorrecta.
En el diagnóstico hay tres preguntas habituales inevitables: el rango social, si ha sido herido por la pérdida de un feudo, y si tiene deseos de obtener un alto cargo o poder. Por eso quienes pierden una posición noble, aunque no sientan patógenos externos, su espíritu ya está dañado por dentro, y su cuerpo necesariamente decae y peligra. Quien fue rico y luego empobrece, aunque no sienta patógenos externos, tendrá la piel seca y agrietada, los tendones contraídos y curvados, apareciendo noción de wěi bì (debilidad en los miembros y dificultad para caminar) o contracturas. Si el médico no es capaz de componer su espíritu y empeñar el de ánimo del paciente, su actitud exterior parece débil, sus tratamientos se vuelven caóticos y pierden el rumbo, la enfermedad no se resuelve y la práctica médica no puede llevarse a cabo: esta es la cuarta falta.
Quinta falta: Desconocer el origen y el final de la enfermedad, no preguntar por la depresión emocional ni por las lesiones antiguas, y tratar de manera descuidada.
El diagnóstico debe saber el origen y el desenlace de la enfermedad, así como también conocer los demás indicios relacionados. Tomar el pulso e inquirir el nombre de la enfermedad debe ajustarse a las diferencias entre hombre y mujer. Quien ha sufrido separaciones, exilio, depresión emocional, angustias o alegrías excesivas, ira, temor o descontrol, hace que los cinco órganos se vacíen y la sangre y el qi se aparten de su guardia normal. Si el médico no alcanza a entender esto, ¿de qué sirve su medicina? Quien fue rico y luego ha sufrido un gran daño deforma tendones que parecen cortados; aunque el cuerpo aún puede moverse, la humedad y los líquidos del organismo difícilelgante se transforman. Las antiguas heridas dañadas o estancadas, las acumulaciones y las masas que quedan latentes, al ver el movimiento se adhieren a las más superficiales del yang, convirtiéndose en abscesos, fiebres y escalofríos entrometidos. El médico basto ataca con urgencia los canales y colaterales del yin y del yang, provocando que el cuerpo se disuelva y se desordene, los cuatro miembros sufran calambres, e incluso llegue a pronosticar con palabras la fecha de la muerte. Un médico que no sabe examinar, que no pregunta de dónde nace la enfermedad y se limita a vaticinar el día del fallecimiento, también es un práctico rudo: esta es la quinta falta.
Las cinco faltas se originan todas en no ser versado en la medicina ni comprender los asuntos humanos. Por eso el sabio trata debe conocer el yin-yang del cielo y de la tierra, las leyes de las cuatro estaciones, los cinco órganos y las seis entrañas, la distinción entre exterior e interior, el yin y el yang; estar versado en los métodos de las agujas, de la moxibustión, de las piedras y en lo que presiden las medicinas; manejar con serenidad los avatares humanos, para iluminar los senderos del saber. Nobles y humildes, ricos y pobres, tienen cada uno su naturaleza y su norma; se ha de preguntar por la edad, por si es valiente o temeroso; examinar la coloración del rostro y sus distintas zonas, para saber el origen de la enfermedad; y lograr que, asociando las Bā Zhèng (los espíritus correctos de las cuatro estaciones) y las Jiǔ Hòu (la toma del pulso en nueve regiones), el diagnóstico concuerde con la enfermedad.
La base del remedio para la enfermedad toma por preciado el qi propio del cuerpo; se ha de indagar atendiendo a su orden; nunca se dejará de llevarse por los aspectos puramente formales; el médico que no consiga ver claro es porque no discierne lo interno de lo externo. En cuanto el orden se tiene, cumple la terapéutica, no contrariando las indicaciones de los shù xué (puntos de acupuntura), y podrá uno evitar toda vida profesional errada. Si no conoce la naturaleza de estos canales, las cinco vísceras caerán en alteraciones febriles reprimidas y las seis entrañas padecerán abscesos. Si el diagnóstico se hace sin la debida reflexión es quebrantar la pr31own norma. Guardar con rigor estas reglas, volver al pueblo culto a modelar y compulsar lo escrito para contraste, recurriendo lo mismo al Shàng Jīng que al Xià Jīng para la mejor observación central, discutiendo del contenido con arte tomarla del cielo será poderse enterar cuando ambos sistemas den agua junto de mutuo color guk29 en conocer como apagarte de necesidad. Valorar entre igual manera colores del día de peste si influjo distinto reyes profundiciados por lo constantes; y así claro abrir el buen rumbo para todas luces venturadas llegar.
Nota: El texto original comienza mencionando "cinco faltas y las cinco no extam, aunque el cuerpo de este capítulo sigue la exposición princi;" no administrado lo que el qui, se omite.
La idea central es: diagnosticar no puede reducirse a órganos y formas corporales; es preciso considerar persona-relación estricto social-natural - "eventos-ambiente" - miradas varios púlpito universos "estrctura de gue co ser humano humano internar directos macro - así ventajoso. Espera tratada .
Los nombres "yíng evasión,disip cuanto" parece adheridos critualisticamente : medicina antigua constituida médica-cuerpo co se evalgo condiciones cohist-socialco antiguos "dimensionameo". Inteligible dentro…
La psiconeuroinmunología moderna muestra que el estrés social prolongado, las dificultades económicas, la pérdida de estatus y las emociones violentas de hecho pueden producir fatiga, pérdida de peso, palpitaciones, insomnio, ansiedad y depresión a través de la activación mantenida del eje HPA. Hay una convergencia clara.
Sin embargo, expresiones clásicas como "la ira violenta daña el yin; la alegría violenta daña el yang" son modelizaciones antiguas en clave filosófica natural y no deben forzarse a equivalentes patológicos modernos. Asimismo, términos como "abscesos, fiebres" pueden relacionarse disfuncional falta explicac compat exac con retícula hominal hoy.
Su crítica a "pronosticar sin base sólida" coincide con pautas modernas de comunicación evolutiva.
Aviso de Bǔguā: Esta introducción se realiza mediante el estudio abreviado u ornamental con fines tradicionales y ambientales; no reemplaza dictamen para preven-a-health diagnóst.
Traducción posterior